martes, 8 de abril de 2008

Siempre nos quedará PARÍS




Bueno, pues aquí estoy delante del ordenador dispuesto a escribir la crónica de mi quinto maratón, el de París, mi segundo fuera de la piel de toro.

Un maratón en el que no he querido ni he sabido sufrir. Después de haber roto el crono hace unas semanas en Valencia tenía claro que a París iba a disfrutar del ambiente, de la ciudad, de correr junto a las Tullerias, de escuchar las pisadas de 70.000 zapatillas al tiempo que contemplaba el Arco del Triunfo, la plaza de la Concordia, la Bastilla, Notre Damme….

Ni siquiera pensaba haber escrito una crónica de esta carrera, pero finalmente he pensado que un maratón siempre lo merece.

No sé bien donde empezar este relato. Quizá en el viaje Lleida-Madrid del jueves por la noche estrenando cara de velocidad a bordo del flamante nuevo AVE. Tal vez en los agobios del viernes para alcanzar la feria del corredor directamente desde el Charles de Gaulle antes de que me cerraran el chiringuito.

Podía haber empezado con las risas que me pegué en la cena del viernes con los 16 amigos que nos juntamos en tres apartamentos de la ciudad de la luz para pasar cuatro maravillosos días.

O con los paseos por París del sábado….. o con el céntrico restaurante en el que cenamos, entre cervezas, risas y espaguetis, más de veinte personas.

Pero empezaré el domingo. El día de la carrera.

Nos despertamos sobre las 6 de la mañana. Había dormido apenas 5 horas pero del tirón, sin ningún problema de nervios ni nada de eso (ventajas de ir a los maratones a hacer turismo sin ninguna presión de lograr objetivos ni nada de eso).

Después de desayunar, colocar el dorsal y todas esas cosas que se hacen siempre antes de las carreras salimos del apartamento los 6 valientes camino del metro. La primera sorpresa desagradable del día fue la temperatura. ¡¡Que frío, lamadrequemepario!!!

También mención aparte merece la imagen de una gran ciudad despertándose mientras miles de tipos con zapatillas y plásticos salen de cada esquina, de cada portal, de cada vagón de metro… Corredores con caras de sueño mezclándose con gente que vuelve de la discoteca de turno. Al igual que me sucede con lo vivido en Berlín hace año y medio creo que ese contraste lo recordaré para siempre. Algo así como “La invasión de los runners”

Sin lugar a dudas el peor recuerdo que me voy a quedar de este día será el frío inhumano que pasé la hora previa a la salida. ¡¡Estaba helado!! ¡¡Congelado en vida!! Tanto es así que finalmente decidí no dejar absolutamente nada en el ropero y salir a correr el maratón con mi jersey de lana. Supongo que debo de ser uno de los primeros maratonianos con jersey de la historia, pero bueno, vaya yo caliente….

La salida de un maratón de 35.000 corredores es algo espectacular, grandioso. Tenía la sensación de estar viviendo algo grande, así que tuve que dar unos cuantos saltos y unos cuantos gritos antes de escuchar el pistoletazo de salida.

Antes de salir nos deseamos suerte, nos abrazamos todos y nos citamos 42 kms y 195 metros más allá…. unas cuatro horas mediante.

Salgo con Marcos, que no ha venido a correr pero ha decidido acompañarme 30 kms. Por suerte pudo burlar los controles de dorsales y meterse conmigo en el cajón de las 3:45.

Los primeros kilómetros sigo helado. Tengo frío. Hay muchos corredores pero los Campos Eliseos son anchos y se puede correr medianamente bien. A pesar de eso vamos despacio, sin forzar nada la máquina. “Hemos venido a disfrutar, ¿no? Pues eso”

Los primeros avituallamientos son una aglomeración de gente, cruces de unos y de otros…. y un tipo que se deja media cara en el pavés justo delante de mis ojos.

En el km.10 tenemos a “la afición” con bandera de España y pancarta incluidas. Nos paramos, les abrazamos, les besamos y yo les doy el jersey de lana (a estas alturas parecía que se me había pasado un poco el frío) y nos adentramos en el Bois de Vincennes.

Ya a estas alturas estaba empezando a notar un fuerte dolor en el empeine del pie derecho, en el lugar exacto donde me había puesto el chip. Raro, raro…. Así que aprovechando que en el km.16 me paré a regar las flores del bonito bosque parisino me quité la zapatilla y estuve mirando la forma de colocármela sin que me hiciera daño, pero nada oiga. Poco después me tuve que volver a parar, volver a quitarme la zapatilla… ¡¡y que no daba con la tecla!! :(

Saliendo del bosque estaban otra vez nuestros chicos/as dándonos ánimos a base de gritos. De nuevo un buen subidón.

Poco después estaba la media, que pasamos sin mayor dificultad en 1:56 muy enteros.

Desde aquí enfilamos de nuevo hacia la parte Este de la ciudad por la orilla del Sena. Esta es la parte de los túneles donde se me empieza a hacer ya el maratón un poco cuesta arriba. “Está claro que corriendo 30 kms a la semana no se pueden pedir milagros todas las veces”, voy pensando.

A la altura del km.28 me da un bajón de fuerzas espectacular. Es como si me hubieran quitado las pilas. De repente me entra un hambre atroz, empiezo a tener visiones de bollos de nata, de chocolatinas…. de bocadillos… solo puedo pensar en comer, algo que nunca jamás me había pasado.

Las piernas también se quejan ya de lo lindo. Este es el maratón que más dolores he tenido y a estas alturas ya se quejaban las dos rodillas, las plantas de los pies y el dolor del empeine del pie seguía ahí en todo momento (está claro que la cagué con la elección de las zapatillas y que mis Landreth no estaban para meterse un tercer maratón).

En el avituallamiento del 30, justo después de despedirme de Marquitos (que había finalizado ahí su tirada larga premapomera) me paro y me pongo a comer como si fuera el fin del mundo. Tres trozos de plátano, dos de naranja, dos higos, dos vasos de isotónico….

A esas alturas ya sabía que me iba a costar llegar a meta.

Hasta el km.35 me mantengo más o menos, aunque ya corriendo a ritmos muy pobres. Pero al pasar por Roland Garros no tengo ganas de sufrir y me paro a caminar. Desde aquí hasta el 39 lo haré ya en varias ocasiones.

Es justo en la pancarta del 39 cuando miro el crono y haciendo unos pequeños cálculos mentales encuentro una pequeña motivación para correr estos últimos 3 kms: “si hago 5:20min/km de aquí a meta bajo de 4 horas” pienso.

Y de repente me pongo a correr con ganas adelantando a mogollón de gente….. ¡¡madre mía lo importante que es la cabeza en un maratón!! Fue encontrar una motivación para sufrir un poquito y allí iba lanzado en busca del sub-4h

40…..41…42…. ya veo el arco de meta…. ¡¡¡Vamos coño, vamos!!!

Levanto los brazos, me siento de nuevo el hombre más feliz del mundo y paro el crono en 4:00:12. No lo he conseguido pero me siento igualmente feliz.

Las conclusiones son positivas. He corrido otro maratón. He disfrutado como había planeado, sin sufrir más de lo necesario.

Tampoco le puedo pedir peras al olmo. Si la media de las ocho semanas previas a Valencia fue de 38 kms/semana mi tabla excell dice que la media desde Valencia hasta París ha sido de 33 kms/semana (cifras ridículas si me comparo con la gente que entrena de verdad)

Estas dos carreras me han servido para ganar mucha confianza para próximos maratones. El año que viene espero poder entrenar de verdad como dios manda y preparar una carrera específicamente por primera vez. Entonces sabré de verdad lo que valgo (como dicen por ahí) en maratón. Mientras tanto a seguir disfrutando de estos pequeños/grandes logros.

12 comentarios:

mayayo dijo...

Aupa Teto!
Una mas para casa, y esta muy curradita...

Desde luego, ese sufrido paseíto por Paris te hará si no mas rapido y mas alto, sí más fuerte ("fortius"): Una cabeza blindada para la próxima.
Y ademas, turisteo en Paris, q te quiten lo bailao :-)

Pensando en ello, porq no te animas a San sebastian 2008? Tiempo tienes de sobra, y es un lugar fa-bu-lo-so si quieres saber "lo q vales" y ademas disfrutar.

Tetovic dijo...

Muchas gracias Sergio.

Ya veremos que maratón eligo para intentar correr de verdad. En principio el verano lo dejo para nadar, hacer algo de bici y estar algun tiempo de "descanso total".

Es por eso que me planteo este tema para la primera parte del año que viene (finales de invierno-primavera), pero bueno.... ya veremos. No descarto nada.

Un abrazo y nos vemos en mapoma (yo animando) :)

Jose Ignacio Hita Barraza dijo...

Genial Teto, acabar un maratón en cuatro horas con ese nivel de entrenamiento implica mucho coco, sí, no todo son piernas.

A mí me pasó lo mismo en mapoma del año pasado, empezaba a ver bocadillos de tortilla por todas partes, tú tuviste suerte de poder comer en carrera, yo no tenía nada ni medios y me tuve que esperar a meta. Me comí un kilo de panchitos, jajaja.

Cientounero dijo...

Anda ya hombre, un maratón sin sufrir y disfrutando de un paseo por París en 4 hora es una marca muy buena.

Felicidades por la carrera.

Y no es mala idea ir a Paris a correr una maratón. Lo estudiaré para el año que viene.

Alfons dijo...

Teto machote!

Estas hecho una puta màquina!!

Dos maratones en un plis plas, como aquel que dice.

Ha sido un placer el haber estado estos tres días con mi "merengue" preferido ;-)

Tetovic dijo...

Hita, muchas zenquius.
Lo del hambre supongo que será un bajón de azucar o algo de eso. Este maratón la verdad es que tiene unos avituallamientos muy completos. Si no hubiera comido en el 30 no sé como hubiera llegado a meta.

cientounero, muchas gracias. Lo del maratón de París cien por cien recomendable, sobre todo como "maratón turístico". Para hacer marca no tanto por la aglomeracion de corredores, los embudos que a veces te hacen pararte casi del todo y el tiempo que se pierde en los avituallamientos.

Alfons, el placer, por supuesto ha sido mío. Un abrazo tron.
Y el próximo, ¿dónde? :-D

ELMOREA dijo...

Muy bien campeon, aunque eso del hambre me paso a mi el domingo ...¡¡¡y era una media¡¡¡
ay madre, que sera de nosotros en Matoma.

Abrazos

Sylvie dijo...

Bueno, mi niño lindo...ya te leí por el foro y me reí un rato con tu último párrafo...(constancia tú?...si...en el bebercio y el fumercio!!!).

Ha sido un autentico placer volver a compartir días contigo cerquita.

Sabes de sobra que te tengo un cariñote super especial, que me lleva a achucharte todo el santo día...y sabes también, que nunca dejaré de hacerlo así, simplemente porque no te dejaré de querer nunca.
Eres mi pequeño auti. Un niño especial donde los haya.

Besitos campeón, que ya te comes los maratones como si fueran diezmiles.

ELMOREA dijo...

Quillo tienes el correo lleno, y no te entran mis mails....ainsss

anita dijo...

Antes que nada, felicitaciones! que una maraton no es moco d epavo!

y sabés? a mi me pasa muchas veces eso de sentir un hambre atroz mientras corro, y me imagino toda la paseleria rodando alrededor mio! jaja

besos

anita dijo...

uff que cabeza la mia, ayer lei la cronica pero pensé uqe no habia dejado comentario...

jaja

besos

Kim Basinguer dijo...

Es emocionante, es como participar un poquito contigo.