viernes, 31 de agosto de 2007

Camino de Santiago XII

PEREGRINO

Tiene el Camino algo especial. Algo que no esperaba encontrar pero que allí estaba.

No creo en espiritualidades y misticismos vendidos a base de platillos y timbales. Pero lo cierto es que el marketing que hay desde hace tiempo detrás de esto resulta ser cierto.

Una vez allí dentro te sientes atrapado como un remolino de agua hacia el fondo de una cañería. Sin posibilidad de escapatoria. La salida está al otro lado y se llama Santiago de Compostela

Metido ya en la cañería todo lo que sucede fuera de ella bien poco te importa. El mundo ya solo se divide en peregrinos y resto del mundo.

El resto del mundo forma parte, junto con pueblos y montañas, del decorado de la aventura.

Pero el peregrino no. El peregrino comparte contigo el protagonismo absoluto en esta historia. Te acompaña desde que das tu primer paso hasta que desparramas tu cuerpo junto a la tumba del Apóstol.

Cada rato cambia de rostro, de apariencia. Hasta de sexo o nacionalidad. Pero está siempre ahí. A veces se multiplica y aparece desdoblado en apariencias diversas. A veces invisible. A ratos no lo ves.

Me cae bien el peregrino. Casi siempre lleva barba de varios días y aspecto desaliñado. La cara quemada por el sol. Muchas veces parece una mujer. Generalmente sin maquillaje y en el rostro reflejada la dureza del camino.

Casi siempre cojea. Se queja constantemente de los pies. De las piernas. Del peso de la mochila.

Pero nunca se para. Siempre sigue hacia delante. Mientras tenga Camino que recorrer el peregrino sigue. A pie o en bici. O a caballo. Siempre en la misma dirección.

Cambia casi tanto de idioma como de apariencia. Pero siempre que te ve te dedica una sonrisa y un “buen camino” en perfecto castellano.

Una vez que sales de la cañería vuelves al mundo real, al cotidiano, al de cada día. Y entonces el resto del mundo vuelve a ser el protagonista de tu vida. Ese resto del mundo que a veces me interesa tan poco.

Te echo de menos, peregrino.


Autofoto. Apoyado en los soportales frente a la Catedral de Santiago de Compostela.

3 comentarios:

Sylvie dijo...

Aquí vas a contar lo del saturday night???...es por ponerte en mi lista de preferentes o no...

besitos.

Tetovic dijo...

Hala, se acabo el Camino en el blog.

Me ha costado. :D

Sylvie dijo...

Pues déjatelo todo y vete, hombre, deja de echar de menos para empezar a echar de más...que lo estás deseando (y yo, no te creas)...

Precioso escrito sobre el peregrino...algunos lo son ya para toda la vida...

besitos.