viernes, 31 de agosto de 2007

CdeS X : Portomarín-Melide

Etapa 7: Llamando a la puerta del Apostol

23 de agosto, Portomarín – Gonzar – Castromaior – Hospital de la Cruz – Ventas de Narón – Ligonde – Eirexe – Avenostre – Palas de Rey – Casanova – Leboreiro – Furelos – Melide (39 kms)

Casi no pegué ojo. Pinchazos constantes en piernas y sobre todo pies durante toda la noche no me lo permitieron. Cada movimiento dentro del saco se convertía inmediatamente en dos o tres puñaladas de dolor en diferentes partes del cuerpo. Por algún motivo que desconozco, desde algunos días atrás, todas las quejas y dolores físicos se manifestaban mucho más durante las horas nocturnas de descanso que durante las horas diurnas de caminata. Alguna explicación tendrá. Supongo.

“¡¡Estoy hecho unos zorros!!”, pensé cuando sonó el despertador a las 7 de la mañana.

Después de un buen desayuno comencé la jornada junto con Raúl y Pepe. En los primeros kilómetros, y a pesar de la malísima noche que había pasado, me encontré bastante bien. El perfil una vez más era un continuo sube-baja demoledor para las piernas. Poco a poco la rodilla derecha empezó a cargarse y en las bajadas me las veía putas para poder caminar. En seguida descubrí que la única manera de hacer las cuestas abajo era o bien de espaldas o bien trotando ligeramente. Las miradas de los peregrinos eran de “este tío está como una cabra” cuando me veían bajar marcha atrás, pero... ¡¡vaya yo caliente ríase la gente!!

Ya nos habían avisado que a partir del km.100 empezaban a salir peregrinos de debajo de las piedras, pero nunca imaginé que aquello se iba a convertir en una auténtica romería. No creo que llegaran a 20 los peregrinos que había visto en toda la jornada anterior. Pero en ésta bastaba levantar la cabeza para contemplar a cientos de ellos. Parece ser que el 90% de la gente hace solo los últimos 100, los kilómetros necesarios para obtener la Compostelana.

Raúl iba fuerte, pero Pepe iba muy tocado y teníamos que esperarle constantemente. Al llegar a Palas de Rey ellos decidieron quedarse allí porque Pepe no estaba en condiciones de continuar. Me hubiera gustado quedarme con ellos, pero si quería llegar al día siguiente a Santiago no me quedaban más coj.... que seguir hasta Melide como poco.

Me dio mucha pena despedirme de ellos, pero no me quedaba otra. Saliendo de Palas y pensándolo fríamente me di cuenta de que ¡¡¡les conocía desde hacía menos de 24 horas!! ¡¡El tiempo es tan relativo a veces!!. Sí, ya sé que eso lo dijo mi tocayo Einstein mucho antes que yo, pero no se refería precisamente a esto.

Me costó bastante esfuerzo llegar a Melide y una vez allí descarté cualquier posibilidad de ir más allá. De nuevo, al igual que la noche anterior la sorpresa desagradable fue descubrir el albergue lleno, al igual que pensiones, hostales, hoteles... El Camino estaba empezando a perder su encanto. Todo masificado. El tufillo a “Camino del Negocio y el Marketing” se olía en cada esquina una vez superado Sarria.

Empezaba a aceptar que me iba a tocar dormir en el suelo cuando una mujer en un bar me dijo que en la esquina había una pensión con habitaciones libres. La explicación a que hubiera habitaciones es que no ponía que aquello fuera una pensión por ninguna parte y sin la información de la señora nadie hubiera entrado allí a preguntar.

Creo que aquella habitación es el sitio más mugriento en el que haya dormido jamás, pero por lo menos había una cama con un colchón.

Aquella tarde salí al pueblo a comprarme calcetines, una camiseta nueva.... ¡¡una gozada poder ir duchadito y con ropa limpia y seca!! Estas experiencias hacen que durante unos días cambies el valor de las cosas y le des importancia a cosas que normalmente no las tienen.

Después de una legendaria cena en una famosa pulpería del centro me fui roto para la cama.

En la foto la iglesia de San Pedro de Melide

2 comentarios:

Sylvie dijo...

Lo mismo pienso yo...por eso no me apetece hacer ese camino en pleno verano...y mira que le tengo ganas!...pero el día que lo haga será en Primavera por ejemplo, que me gusta más y hay menos peña.

En Melide pasé yo unos días de vacaciones hace muchos años, con la sociedad musical de alzira...madre de dios la que liamos allí!!...

Besitos.

Tetovic dijo...

Sí, si mi idea siempre ha sido hacerlo en primavera u otoño. Y en bici. Y al final lo he hecho a pata y en Agosto, pero como ya conté fue todo improvisado, sobre la marcha.

Me dijo la gente de allí que la semana antes habían sido las fiestas y que se montaba una impresionante.

Besos loca