viernes, 31 de agosto de 2007

CdeSIX:Triacastela-Portomarín

Etapa 6: El día más largo

22 de agosto, Triacastrela – Balsa – San Xil – Furela – Pintín – Calvor – Aguiada – San Mamed do Camiño – San Pedro do Camiño – Vigo – Sarria – Vilei – Barbadelo – Rente – Mercado – Mouzos – Peña Leiman – Peruscallo – Cortiñas – Lavandeira – Casal – Brea – Morgade – Ferreiros – Minallos – Pena – Rozas – Momentos – Cotarelo – Mercadoiro – Moutras – Parrocha – Vilacha - Portomarín (42 kms)


El objetivo de este día era alcanzar Portomarín, aunque cuando empecé a caminar a las 9 de la mañana (joder, cada día más tarde) no las tenía todas conmigo después de la paliza del día anterior.

Saliendo de Triacastela me junté con un grupo de sevillanos y decidí hacer los primeros kilómetros con ellos. No me apetecía para nada comenzar el día en solitario y necesitaba conversación y compañía para hacer más llevadero este primer tramo. Eran cuatro chicos y tres chicas con la típica gracia y alegría andaluza.

Era su primer día de Camino y la verdad es que no parecían muy preparados físicamente. Apenas llevábamos 7-8 kms y ya iban casi todos con dolores por todas partes y diciendo que: “¡esto es una tortura!”, “¿Cuántos kilómetros nos quedan?”, “Aquí hemos venido a pasarlo bien y no a sufrir”, “No puedo caminar, que me duele la rodilla”….. Y se paraban constantemente.

A pesar de que iban realmente despacio decidí aguantar con ellos un rato porque me estaba riendo bastante con sus cosas. ¡¡Que exagerados que son los andaluces para todo!!

Me despedí de los sevillanos después de desayunar en Furella. ¡¡A ese ritmo no llegaba a Portomarín ni en 3 días!!

Esta etapa transcurre por las típicas aldeas del interior de Lugo con ese paisaje verde por todas partes. Muy cerca de allí está la aldea donde se crió mi padre y donde yo pasé algunos veranos de mi infancia. Así que todo ese ambiente rural, con vacas y ovejas por mitad de las calles, tractores atravesados en cada pueblo y ese olor a boñiga de vaca que se te mete hasta en el último rincón de la nariz me resultaba totalmente familiar.

Llegué a Sarria sin mayor novedad.

El día que salí había hecho la mochila con tantas prisas que me olvidé de meter el cargador de la cámara de fotos, la cual a estas alturas ya se había quedado sin batería. Así que llevaba ya un par de días buscando un pueblo grande donde poder encontrar una tienda de fotos para comprarme una cámara nueva.

Después de dar unas cuantas vueltas por Sarria y preguntar a algunos paisanos de la zona encontré la tienda que buscaba. El dueño de la misma, más majo que las pesetas, me dijo que de comprarme una nueva nada, que el tenía un trasto que recargaba todas las baterías del mundo mundial. Y se ofreció a recargarme la batería de forma completamente desinteresada. Pero claro, eso implicaba perder hora y media en este pueblo.

Hora y media que estuve en el bar de enfrente de la tienda tomándome un café… y una coca-cola… y un bocata…. Haciendo tiempo, vamos.

Con las pilas recargadas (las de la cámara y las mías propias) retome el Camino dirección a Portomarín.

Los 22 kms que separan Sarria de Portomarín son un continuo sube-baja. Eso que llaman un rompepiernas. ¡¡Ni sé las veces que me paré en este trozo!!

A unos 10 kms de Portomarín está el mojón del km.100, un punto emblemático del camino. Empezar a ver los kms ya solo en dos cifras da un subidón importante.

Allí, sobre el mismo km.100 desparramé todos los huesos de mi cuerpo. ¡¡Estaba hecho polvo!! Y allí desparramaron sus huesos también dos chavales de Zaragoza, Raúl y Pepe, con los que iba a llegar, como almas en pena, hasta el final de la etapa.

¿Podéis imaginar la angustia que te entra cuando llegas destrozado a las 7 de la tarde y te dicen que no hay una sola cama libre en todo el pueblo?? Nos queríamos morir allí mismo cuando nos dijeron que la única posibilidad era dormir en el polideportivo municipal, tirados en el puto suelo. Preguntamos en pensiones, albergues, hostales… y nada de nada. El suelo del polideportivo parecía un hormiguero de la cantidad de gente que había allí tirada.

Ya me estaba planteando, a pesar de la paliza, continuar 7 kms más hasta el siguiente albergue cuando una ciclista nos dijo que en la pensión donde estaba ella quedaban camas libres.

¡¡¡Menuda carrera nos echamos!!! ¡¡Ni que dieran billetes de 100 euros!!!

Los de la pensión habían montado una especie de cuarto gigante con camas por todas partes y allí que nos metimos. Aquella noche nos juntamos con unas chicas/os de Murcia y nos reímos a pleno pulmón.

89 kms me separaban de la Catedral del Apóstol Santiago. “¡¡Esto está hecho!!”, pensé cuando cerré los ojos.

En la foto el apostol preside la monumental iglesia de Portomarín

2 comentarios:

Sylvie dijo...

Estas cosas es lo que tiene hacer el camino francés en verano...siempre está todo petao...si algún día haces el inglés (más cortito y todo dentro de Galicia), fliparás...el año pasado éramos 3 en todos los albergues...; está claro que eso tiene su parte buena y su parte mala, pero es que dormir cuando se camina tanto, es necesario casi que por encima de todo.

Besitos...voy a seguir con el siguiente día.

Tetovic dijo...

Lo del camino Inglés algún día, que también me llama mucho.

Ya en breve dejo de dar la paliza con esto del Camino, jeje.

Besos.